Bolsonaro usó a la ONU para acusar a Lula

Sin nombrarlo, el mandatario brasileño aludió a su rival en los comicios, a quien acusó de corrupción y aseguró que "fue condenado", a pesar de que el ex presidente fue eximido de los cargos.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, usó a la Asamblea General de la ONU para hacer campaña electoral para su reelección el 2 de octubre y acusó de corrupción a su principal rival y favorito en los sondeos, Luiz Inácio Lula da Silva, quien por su parte sostuvo que el jefe de Estado ya está previendo la derrota al lanzar sospechas sobre el sistema electoral a menos de dos semanas de los comicios.


Tras la encuesta divulgada por la TV Globo del instituto Ipec que coloca a Lula en posición de ganar en primera vuelta electoral sin necesidad de balotaje, con el 52% de los votos válidos, Bolsonaro cargó directamente contra el líder del Partido de los Trabajadores (PT) y convirtió la apertura de la Asamblea de la ONU en un acto de campaña.


Bolsonaro recurrió a la fórmula que le dio éxito en 2018 para poder erosionar la popularidad del favorito en los sondeos y recordó la condena a prisión que el exjuez y exministro bolsonarista Sérgio Moro dictó contra Lula en el marco de la Operación Lava Jato, que investigó la corrupción en la petrolera estatal Petrobras.


"En mi gobierno -dijo Bolsonaro- extirpamos la corrupción sistemática que existía en el país. Entre 2003 y 2015, cuando la izquierda gobernó, la deuda de Petrobras por mala gestión, distribución de cargos políticos y desvíos llegó a los 170 mil millones de dólares. El responsable por eso fue condenado en tres instancias por unanimidad".


Bolsonaro omitió que el Supremo Tribunal Federal consideró parcial al juez por la manipulación de pruebas de la fiscalía y por la intención política de encarcelarlo para sacarlo del juego electoral en 2018, con lo cual se anuló la sentencia.


Al hablar ante sus pares en la ONU -Brasil tradicionalmente hace el primer discurso para abrir las sesiones-, el mandatario dijo que su gestión es apoyada en las calles, al referirse al 7 de septiembre, Día del Bicentenario de la Independencia brasileña, marcado por un discurso frente a miles de seguidores en el cual destacó su vigor sexual.


Lula suma apoyos

En San Pablo, el expresidente Lula sumó apoyos de empresarios del turismo durante un evento en el cual prometió impulsar el sector como una fuente de renta y creación de empleos.


En ese marco, Lula se refirió a la declaración de Bolsonaro, que aseguró que "algo raro habrá" en el Tribunal Superior Electoral si no vence con el 60% de los votos en la primera vuelta.


"El tipo dice que si no gana en primera vuelta con 60% es porque hubo problemas en las urnas. Con esto, está previendo la derrota. Es como si el pueblo en este momento ya está dando por cierta la salida de Bolsonaro y el regreso de la democracia, para poder ver a un país alegre, feliz y recuperar la imagen externa", afirmó el líder del PT.


La encuesta Ipec del lunes puso nuevamente a Lula como favorito para ganar la presidencia, aunque habrá que ver si Bolsonaro puede esgrimir fallas en el sistema de urnas electrónicas en caso de una derrota, como viene haciendo desde 2021.


El presidente estuvo en Londres para el funeral de la reina Isabel II y usó su presencia allí para criticar el precio de la gasolina en Reino Unido, diciendo que "en Brasil es más barato" y hacer un acto desde la embajada brasileña con seguidores a los que le prometió "ganar en primera vuelta".


Bolsonaro, principal aliado del expresidente estadounidense Donald Trump, mantiene a parte de la extrema derecha brasileña en guardia con denuncias sobre el sistema electoral: en Estados Unidos el trumpismo no aceptó la derrota ante Joe Biden y miles invadieron el Capitolio en un intento de golpe de Estado.


Durante el encuentro con los empresarios del turismo, Lula afirmó que habrá "mano dura" contra la deforestación en la selva amazónica y defendió las políticas ambientales como una forma de hacer atractivo el turismo.


Lula dijo que con Bolsonaro "nadie quiere venir a Brasil ni invitar al presidente a su país".


"Hay un clima de provocación permanente que fue puesto así por el jefe del Ejecutivo, que agrede al presidente de Francia, a la primera dama de Francia al decirle vieja, se subordina a Trump y no invita a nadie a visitar Brasil. Este es un país alegre, nos reímos de nosotros mismos", afirmó.


El candidato a gobernador de San Pablo por el PT, Fernando Haddad, dijo ante una consulta de Télam en el evento que Lula ha ganado confianza en el mercado financiero con el apoyo que el lunes le brindó el exbanquero central Henrique Meirelles, quien fue ministro de Economía de Michel Temer y candidato presidencial en 2018.


"Cayó bien (en el mercado financiero), se va disipando esa acusación contra Lula de que había cambiado por las injusticias sufridas. Lula sabe que tendrá que hacer un gobierno mejor que el que hizo, eso se está organizando y el periodo es de total estabilidad a pesar de Bolsonaro. Porque el que tiene previsibilidad y responsabilidad es Lula", aseguró.


Haddad comentó que habrá una campaña para el llamado voto útil, es decir, disputarle los votos a los que se inclinan por Simone Tebet y Ciro Gomes.


"La pregunta es si vale la pena darle 28 días más a Bolsonaro para una segunda vuelta. Esta no es una elección tradicional porque el propio presidente usa su trabajo para generar inestabilidad, animosidad y no para pacificar", subrayó el candidato favorito a vencer por primera vez San Pablo para el PT, según las encuestas.


El sondeo dado a conocer la víspera indica que Lula vencería el 2 de octubre con el 52% de los votos válidos, contra 34% de Bolsonaro; 7% de Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT); 5% de Tebet, senadora del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB), y 1% de Soraya Thronicke, de Unión Brasil.


Será electo el candidato que obtenga la mitad más uno de los votos válidos y, en caso contrario, los dos primeros concurrirán a un balotaje el 30 de octubre.


En el universo de votos totales, el candidato del Partido de los Trabajadores lidera con 47% contra 31% de Bolsonaro, mientras que los votos en blanco y anulados suman 5% y 4% dijo que no sabe o no respondió.


Respecto del sondeo anterior, publicado el 9 de este mes, Lula aumentó un punto porcentual.